Numerosos aficionados o amantes del vino aseguran que saben cómo catar un vino a pesar de no ser grandes expertos en el mundillo. Sin embargo, los profesionales del sector como el enólogo Maurilio Segovia, de Bodegas Valbusenda, aseguran que “el buen catador de vino es aquel que lleva años catando miles de vinos”.

Lo cierto es que en cada cata no hay una verdad absoluta ni los aromas y sabores que apreciamos son únicos sino que dependen mucho de la experiencia personal del catador, de sus emociones, su estado anímico y del momento en el que se realiza la cata.

¿Se puede hacer una cata sin saber mucho de vinos? Sí, por supuesto que puede hacerse teniendo en plenas facultades los tres sentidos que se usan para catar un vino: la vista, el olfato y el gusto.

Para realizar una cata de vino hay que pasar, por tanto, por tres fases en este orden:

  • Fase visual
  • Fase olfativa
  • Fase gustativa

En cada una de ellas experimentaremos diferentes sensaciones que van a variar de unas personas a otras. Te contamos cómo realizar la cata completa de un vino para que cuando te reúnas con amigos o familiares puedas presumir de que eres un gran «entendido».

Cómo catar un vino: Fase visual

cómo catar un vino fase vista

En esta primera fase de la cata es importante contar con una base blanca, bien sea una mesa o una servilleta de papel sobre la que colocaremos la copa con el caldo para apreciar mejor los colores.

Las diferentes tonalidades de cada caldo se distinguen en la zona de la punta, los bordes y el centro, inclinando ligeramente la copa hacia abajo, siempre sobre un fondo blanco. En cada una de ellas hay que fijarse en la tonalidad, el brillo y la limpieza.

Con la vista podemos además conocer la edad del vino, simplemente fijándonos en su color.

Los colores amarillos según su intensidad pueden determinar el tiempo del vino en barrica y por tanto si estamos ante un vino joven o viejo. Todos los vinos, tintos, rosados y blancos tienen tanino, una sustancia astringente que al envejecer cambia su tonalidad de incolora a amarilla hasta llegar al dorado.

En el caso de los blancos es más fácil percibir esa tonalidad amarillenta que se aprecia peor en los vinos tintos.

El amarillo en los tintos puede apreciarse inclinando la copa y fijándonos en el borde. Tanto esa tonalidad como el rojo y morado de la uva que se va destruyendo con el paso del tiempo y pasa de rojo violeta a rojo anaranjado o amarronado, son los indicadores de la edad del vino tinto.

Saber catar la edad de un vino blanco por el color es más fácil, observando un tono amarillo verdoso o pajizo en el caso de los más jóvenes y un dorado en los más envejecidos.

2.Fase olfativa

cómo catar un vino olfato

Una vez pasada la fase visual, es hora de catar el vino con el olfato. Su aroma nos indicará también ante qué tipo de vino nos encontramos.

Esta fase va a depender mucho de cada persona y de las capacidades olfativas en el momento de la cata, encontrando muchas diferencias entre unos catadores y otros.

Lo primero que debemos hacer es acercarnos la copa a la nariz sin moverla para captar todos los aromas del vino. Una vez hecho esto, moveremos el caldo ligeramente para que se mezcle bien y podamos apreciar todos sus olores y diferenciar cada uno de ellos.

Los aromas que cada catador distinguirá van a ser distintos siendo los más clásicos los afrutados, amaderados, químicos, vegateles, florales o balsámicos, entre otros que podemos apreciar. Los factores que aportan esos aromas diferenciados serán la variedad de la uva, el proceso de fermentación, la crianza, el tipo de barrica, etc.

En función de la crianza y del tipo de madera de barrica se apreciarán unos sabores u otros. En las Bodegas Valbusenda de Toro se utiliza por ejemplo el roble francés y el roble americano aportando a los vinos criados en sus barricas sabores como el coco, la vainilla, el cacao, el café, el regaliz

3.Fase gustativa

Y por fin llega el momento de probar el vino. Saber cómo catarlo no es por tanto conocer inmediatamente su sabor sino apreciar otras cualidades antes de llevárnoslo a la boca.

En esta fase tendremos diferentes pasos para apreciar sus sabores:

  • Lo primero es el sabor que notamos cuando el vino entra en contacto con toda la boca.
  • Después de tenerlo dentro, iremos apreciando cómo evolucionan esos sabores.
  • La impresión primera, lo que nos pasa por la mente cuando lo degustamos, será seguramente la más acertada.
  • El gusto que nos queda en boca una vez que lo hemos tragado también es el proceso final de la cata en esta fase.

¿Qué sensaciones tenemos? Los cuatro sabores que conocemos se aprecian en diferentes zonas de la boca al catar un vino:

  1. Dulce: lo apreciaremos en la punta de la lengua
  2. Salado: en el centro hacia los laterales
  3. Ácido: se nota únicamente en los lados
  4. Amargo: es la sensación de sabor que nos queda al final de la lengua

Como vemos, saber cómo catar un vino es fácil teniendo en cuenta cada una de las fases y teniendo los sentidos bien despiertos. ¡Pero hay que saber que los aromas y sabores que vamos a apreciar dependerán mucho del momento, la compañía y del estado de ánimo que tengamos en el momento de la cata!

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